Posteado por: escaparata en: mayo 4, 2009
me convenzo que no soy:
mala mujer
frigida mujer
sin corazon mujer
o con corazón de juguete mujer
chiquilina mujer
me convenzo de que:
alguien me puede querer
ya no esta bien esto
no lo merezco
soy buena
que valgo mas
que no odio
que no es importante ver en colores para ser buena mujer
que no está mal que me gusten las fotos en blanco y negro
que no soy yo la de la bronca
que no desperte odio, se despertó sólo
que no insulte como para ser insultada
que puedo ser feliz
no importan las redes. Ni idea que va a pasar en ellas. Yo dormi en paz por que valgo. Alguito chiquito por ahí, pero mañana voy a valer más. Pasado más aún. Yo voy a estar mejor.
Una persona que realmente te quiere, ¿puede hacerte creer que vales tan, pero tan poco? Es decir, si realmente te quiere (de lo que se llama Verdad de mayúscula), ¿por qué la necesidad de hacerte sentir mal? Al menos esa es mi manera de pensar (…)
Es una bronca que genera esos pensamientos. Por ahí una parte de mi está en Neverland. Por ahí. ¿Y quien dijo que esté mal? ¿Le hago mal a alguien? No. Yo soy mitad y mitad. Medio. Centro. Parcial. Yo soy lo que soy y no siento culpa por ello. Si a alguien le molesta que me lo haga saber. Yo escucho siempre.
Posteado por: escaparata en: mayo 3, 2009
Un castillo de flores colgantes. Una princesa con labios carnosos y sonrisa chueca. Erase una vez un niño que jugaba a la pelota con ella. Eran amigos desde que su estatura no superaba la altura de la mesa. Ambos tenían el pelo rubio, ella largo hasta las rodillas, el bien cortadito, al ras de las orejas. De piel blanca, nunca salían al jardín.
Se la pasaban dentro del palacio jugando a que podían volar y salir a jugar. Afuera, allí, con los demás niños. Pero no podían. No sabían que era el mundo fuera de las paredes de ese palacio. Había una rara enfermedad entre las ramas de los árboles que rodeaban al castillo. Una extraña enfermedad que acechaba a la salidad del palacio. Impedía a todos los de alli salir por más urgente que sea el motivo. Una rara, muy rara enfermedad que hizo que los reyes del país cercarno, que un día llegaron de visita, se hayan tenido que quedar abandonando todo lo que tenian construido. Dejando su propio país en manos de un hermano no muy inteligente, bastante soberbio de un cutis demasiado liso para su edad.
Los días pasaron y los niños de menos de una mesa de altura comenzaron a crecer y ya sobrepasaban el metro y medio cuando la puerta del frente se abrió. Como toda princesa, ella, entre miedos y alegria de sentir el aire tocarle la cara, fue al encuentro de ese hombre de sombrero de copa alta, de tono azulado, que caminaba lentamente por el pasillo. Se inclino hacia él y espero que él hiciese lo mismo.
Pero lo único que hizo fue tomarle la mano. Le sacó el guante que ella llevaba puesto y se la acarició. La beso. La abrigo entre sus propias manos. La princesa miró para atrás y vió a su amigo que la miraba con asco. Ella se sonrió ruborizada, le tomo la mano, y sintió su piel.
Sus piernas comenzaron a perder el equilibrio. En los brazos de su amigo dormida estaba la princesa. Él,buscando al extraño, levantó la mirada y no vió más que un sombrero de copa alta, pintado de azul.
“Me pasa que para sentirme mejor invento cuentos. Volviendo a mis raices.”
Posteado por: escaparata en: mayo 3, 2009
sus ultimas palabras de despedida. Yo no lo despedí por que no quiero despedirme. Odio las despedidas. Odio que la gente se deje tirada.
Yo se como volver a encontrarlo cuando sienta que no todo acabo. Pero no es el dia de hoy, no ahora, no. Hoy siento un punto y a parte, o algo asi. Me siento una especie de cosa más que rodea al mundo. Soy volatil. Me vuelo.
No se va a dar cuenta de quién es la que esta viendolo pasar. Escabullida entre las rocas voy a observarlo pasar, caminar de la mano con algún otro alguien. Y alli, como buena muchacha y dama que soy, me correre a un costado y bajando la mirada dejaré que se pase el llanto, dejaré que se vaya a ser feliz. Sin siquiera saludar.
Nunca dejes de buscar el amor en la cama. Nunca dejes de sentir que te aman. Nunca dejes de pensar que te aman. Nunca dejes de pensar que sentis.
chau nAtt*
ojo lunalu.
Posteado por: escaparata en: mayo 1, 2009
Uno siempre dice ‘hoy es el último día que …’ Y no puede hacerlo. Siempre se levanta y lo piensa y lo dice y se calla y lo vuelve a hacer. Son esas cosas más fuertes que uno. Esas adicciones de las que no nos podemos separar. Por que justamente son adicciones. Y por serlo, son malas. Se sienten mal. Se sienten duras en el estómago. Una gruesa rodaja de pan. Asi se siente el comer de más sin pensar. Sin sentir el sabor de las cosas.
La culpa de hacer algo que te prometiste no hacer. La sensación de volver a empezar cada día por que cada día uno hace menos. Cada día uno se da cuenta que al final nunca empezó. Hay tres momentos. Uno se levanta, dice que si, que es lo mejor y que es lo que se debe para estar mejor. A las hora algo ocurre (siempre ocurre) y uno comienza a olvidarse de aquello que dijo unas horas atrás. Al final, llega la noche, y todo el día es una bola de lana pesada y angustiosa en el fondo del estómago.
Tan dificil es.
Posteado por: escaparata en: abril 30, 2009
es una palabra compleja. En realidad no estoy tan, tan segura de qué quiere decir. Pero al oirla uno se siente realmente bien. Repitan: ‘Conjetura’. La ‘Jota’ suena bien. Como pegadiza. Da ganas de decirla lentamente. Saboreando cada letra en cada instante, suavizando la garganta, rascandosela con la misma voz. Conjetura.
Simple y compleja la inútil se encontraba sentada en el bar. Tomando tragos de multicolores con dulces sabores. Naturales, tibios, caliente. Quemaban la garganta y su voz se hacía cada vez más ronca. Las palabras se llevaban solas, una tras otra. Se pegaban. Una letra se perdia, la otra también. Termino en aquella puerta de aquel bar perdido de Buenos Aires.
Posteado por: escaparata en: abril 27, 2009
tengo miedo a volverme a sentir como hace un tiempo. Odio equivocarme o sentir que me equivoqué. Pero nadie me dijo qué es lo correcto. Uno hace lo que uno cree que es lo mejor, ¿no?. Uno cuando lo hace de verdad piensa que eso que eligió es lo mejor que pudo hacer. Y eso es lo sano, ¿verdad?. A uno eso le hace sentirse relativamente seguro de su elección. En eso estoy. En eso que hice tratando de sentirme mejor. En tratar de sentirnos mejor.
Igual, tengo miedo. Miedo, con mayúscula: Miedo. Por que hay algunas personas que son tan escurridizas. Como agua de lluvia. ¿Se dieron cuenta que cuando uno quiere tomar muchas semillas en las manos estas se escurren entre los dedos? Asi. Las que se caen las perdés. Y no se pueden volver a comer. En este caso no se si la metáfora es la mejor de todas. Pero es algo así lo que siento. Como que se escapa de mis manos.
Un poco de culpa tengo. Un poco. Por que sé que no estoy cien porciento segura de lo que hago, por ende siento culpa por estar tomando esta decision. Por qué en este camino hay gente que se debe de estar sintiendo mal. No me gusta eso. Nunca me va a gustar ver a las personas heridas. Y menos me gusta verlas heridas si es por mi.
Odio que desaparezca de mi vida la gente. Hay personas que desaparecen por que ‘no queda otra’. Otras por propia elección y eso es lo mas doloroso del mundo. No puedo decir nada más sin, al menos ponerme a pensar en si hice bien o mal. Eso está mal. Eso sí esta mal. Tratar de juzgarme. Fue una manera que elegí y esas maneras siempre está bien. Hay más de 20 maneras de hacer cada una de las cosas que uno elige hacer en la vidad. Cada cual elige una diferente y yo elegí esta. No me equivoqué.
Dos cosas sólo se: Una me la guardo para otra oportunidad. Y por otro lado, el que busca, encuentra.
Posteado por: escaparata en: abril 11, 2009
Creo que me falto decir algo. Creo que debo hacerlo. Creo que estoy segura. Pero no se qué creer. No lo se. Lamentablemente no lo se. No se como pensar que se. No entendí nada de todo lo que leí y tampoco creo que sea necesario hacerlo. Pero la angustia hace un nudo en el estomago y uno no sabe bien como actuar al respecto.
Uno decide crecer cuando decide decidir. Una decisión que carga a tu existencia de ideas y de ganas. De mal humores y de broncas. De nuevas cosas de las que hablar. De nuevas maneras de crecer. Me escape de un mundo y metí en otro en donde no estoy segura como actuar. Son los mundos nuevos. Extraños mundos nuevos.
Posteado por: escaparata en: abril 11, 2009
A veces uno siente que le faltan unas pocas hojas antes de terminar de decidir que hacer. Otras veces uno se siente completamente seguro. Ella, por el contrario, nunca supo bien como estaba. Sólo estaba. Diambulaba de un ado para el otro de la escena. Cantaba la cantidad de aves que le rozaban la cabeza. Abria los brazos esperando un cuerpo extraño. Dormitaba despierta. Cantaba entre las sábanas de sus amantes. Y ella sólo veia que seguía siendo pequeña. Que seguía sin saber bien para que dormía.
Todos los domingos e despertaba sin creer que otra semana comenzaba y queseguía igual Sin saber muy bien para que lado mirar. Sin saber muy bien de qué color eran sus ojos. Una fina capa de luz y sombra hacia sus pensamientos tan polvorientos. Añejos.
Posteado por: escaparata en: marzo 30, 2009
Y solo apuntaba para la ventana. De qué sirve, no lo sé. Sólo se que apuntaba hacia ella y ella lo observaba distraida. Por ahí medio de reojo, por ahí medio entre sueños. Digamos que no era de sus mejores días. No estaba viviendo sus mejores momentos. Dormía, o al menos eso aprentaba, por que en realidad, cuando me salí de la habitación escuché un pequeño sollozo. Por ahí fue mio sin darme cuenta. Sí, por ahí fui yo. Las cosas que van pasando hacen que en realidad no sepa bien cuando estoy llorando y cuando no. Una cosa invade a la otra y no me deja ver con claridad.
Me agarra miedo cuando lloro. Pero miedo por que no se bien por qué lo hago. Comprendo que no siempre de ellos salen cosas demasiado buenas. Lo admito. Nunca sale nada bueno de un llanto. O al menos eso veo cuando me lo dicen. Me la paso de llanto en lagrima de día a noche.
Hilvanando ideas. Hoy en el colectivo habia un hombre que vendía… ¿Cómo se llaman? No me acuerdo… ¿Enhebrador? Bueno, son como unos ‘cositos’ (de verdad no se como llamarlos…) que tienen una especie de ‘circulo’ hecho de alambre. Y una ‘cabeza’ (una especie de moneda) para sostenerlo con las manos. Conclusión: sirve para enhebrar agujas de coser con mayor facilidad. El bueno hombre hizo una presentación del aparatito como de 10 minutos de trayecto de colectivo. ¡Hasta hizo intervenir a una chica que estaba ahí sentada! Para concluir con un precio, que la verdad para mi, era demasiado para aquel aparato. Nadie compró nada en realidad, pero me quede pensando en como uno va enhebrando hilo de a poco, y va cosiendo con diferentes colores. ¡Y como cuesta hacer entrar el hilo en el bendito ojo de la aguja! Cómo si en realidad no quisiera que esto acurriese. Me quedé pensando que tendría que haber algún tipo de enhebrador para cada uno de nuestros hilos. Por que aguja siempre es la misma. Y nosotros somos los que las manejamos y dibujamos en punto cruz.
Pero antes de comenzar a hilar, con aguja e hilo en las manos, con mala vista y manos torpes, se necesita ayuda. Y pienso que hubiese sido útil comprar uno de esos ‘cositos’ (por que no sé en realidad como llamarlos) para ayudarme a empezar.
Posteado por: escaparata en: marzo 26, 2009
Fue cuando sus labios tocaron los suyos y sintieron que todo habia cambiado. Hoy el mundo puede dejar de girar. Hoy el mundo puede comenzar a caer y ninguno de nosotros se percataría de ello. La luna puede agrandarse, puede achicarse y perder su color, pero para nosotros sería un día más.Por que la lluvia ultimamente tapa todo. Tapa la mirada incrédula de los sabíos y los ojos distraídos de los necios. Es lluvia de papel. Lluvia de nada. Lluvia hecha sin gotas. Lluvia, que sin llover, cae en los tejados para luego volverse invisible.
sigo siendo yo. Nunca dejaré de serlo. Nunca podré dejar de diambular en las palabras. Son palabras. Nueve letras que mezcladas forman una frase que lleva a las estrellas al cielo.